9 thoughts on “ARGUMENTOS / Umberto Napolitano

  1. Capitán y tripulación.

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    En 1961 Justo Gallego comenzó a construir una catedral en Mejorada del Campo, Madrid [1]. Lo hizo como acto de devoción al curarse de una enfermedad, sin el respaldo de la Iglesia Católica y en sus propios terrenos. Cuenta que lo ha hecho él sólo, sin proyecto ni planos, pero admite casi como un hecho anecdótico que se ha valido de la ayuda de ciertos profesionales para acometer determinadas partes del edificio. Sin embargo, es habitual encontrar en los artículos que hablan sobre su vida un afán por destacar la figura heroica del constructor solitario, elevando la hazaña de su trabajo y obviando por completo el resto de factores que contribuyen a que este agricultor haya podido dedicar 40 años de su vida en la construcción de su obra.

    El mundo de la arquitectura está envuelto de figuras mitificadas a las que se les atribuye la autoría de los edificios de una manera rotunda e incontestable. No es habitual que en conferencias como la de Umberto Napolitano el pasado miércoles se ponga de relevancia la importancia de un equipo que resulta indispensable para sacar adelante un proyecto. No son pocas las veces que en distintas intervenciones académicas diferentes arquitectas o arquitectos hablan en singular al referirse al proceso de diseño y ejecución de un edificio, como si de esta forma reafirmasen su autoría absoluta sin mostrar un ápice de duda en el control proyectual.

    Resulta curioso cuando se valora públicamente el importante papel que han tenido otros profesionales en el desarrollo de los proyectos. Arquitectos como Napolitano se muestran quizá más conscientes de implicación real como directores de proyecto, sin que por ello el discurso del trabajo presentado pierda relevancia. El arquitecto sería el “capitán de barco” que dirige a un equipo de personas hacia una posición que sólo el diseñador conoce, pero que para alcanzarla necesita de la ayuda de los tripulantes.

    Hace unas semanas, en otra de las conferencias organizadas en torno al máster, Juan Herreros también ponía en valor la aportación de otros profesionales que hacían posible su trabajo [2]. Herreros incluso presentaba al auditorio una diapositiva en la que había reflejado el nombre de las empresas de asesoría técnica que habían participado en todo el proceso, realizando un diagrama muy extenso que lo ponía de manifiesto de forma gráfica.

    Lo cierto es que la formación en escuelas de arquitectura y la consideración social y legal del arquitecto como figura responsable de todo cuanto acontece en una obra incita a considerarle como persona que tiene “respuesta” a todo. Nada más lejos. A pesar de que la responsabilidad última recae con enorme peso sobre el diseñador o la diseñadora, contar con la ayuda de un equipo implicado a todos los niveles es fundamental. Construir un edificio es un proceso tan complejo que requiere de la aportación de diferentes disciplinas que difícilmente pueden ser abarcadas por un único profesional.

    El proceso constructivo se enriquece cuando se cuenta con un equipo de expertos en cada una de las materias. El trabajo conjunto es fundamental para llegar a un desarrollo óptimo, y lo es más aún cuando se presta atención a puntos diferentes pero igualmente importantes. La distribución, los materiales, la idea o la comunicación no lo son todo. En este sentido, la organización departamental de escuelas como la de Madrid en la que se produce una independencia total entre departamentos no contribuye a que los alumnos se formen entendiendo la importancia de unir resultados óptimos que abarquen desde el diseño proyectual hasta la solución estructural idónea o la mejor inclusión de las instalaciones. En los últimos años se ha venido planteando que en el desarrollo del proyecto final de carrera los futuros arquitectos busquen la aprobación en sus proyectos no sólo de los profesores del departamento de Proyectos, sino también de los correspondientes a Construcción, Instalaciones y Estructuras. El resultado tampoco acaba por ser satisfactorio, la enorme diferencia entre el asesoramiento que se aporta de una materia u otra lleva a incongruencias que sugieren que sería más sencillo que los especialistas diesen una clase conjunta en la que las correcciones fuesen entendidas a la par.

    Es cierto que en este sentido, existen escuelas que están considerando la importancia de instruir al alumno en la implicación de otros profesionales. Por ejemplo, en la ciudad checa de Brno se imparte la asignatura de Project Management en la cual el profesor insta a los alumnos asumir cada semana un rol diferente en el proceso de construcción de un edificio. El alumno se plantea por una semana qué argumentos defendería si fuese, según el caso, el arquitecto responsable, el asesor de estructuras o instalaciones, el promotor o el constructor, entre otros. [3]

    En definitiva, la valoración del equipo que ha formado parte del desarrollo del proyecto merece ser tenida en cuenta como algo fundamental en un edificio. Más que un acto de humildad es más un reflejo de la realidad. Las experiencias en la formación que trabajan en este sentido contribuyen a un mejor entendimiento de la actividad profesional. El factor humano resulta clave, desde la experiencia propia en obreros y operarios, hasta la influencia de los profesionales técnicos. Un edificio construido es el resultado de innumerables factores que cada vez menos dependen exclusivamente del arquitecto. Desde la idea al resultado final, como bien aportó Umberto Napolitano, existe un largo proceso que raras veces se pone de manifiesto.

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    [1]. Beatriz Jiménez, “La catedral de don Justo”, El País, 24 septiembre, 2009.
    [2] Juan Herreros, “Conversaciones de Práctica-Crítica”, Conferencia, ETSAM, 17 septiembre, 2018,
    http://masterproyectos.com/mpaa-10-2018-2019-conversaciones-de-practica-critica-juan-herreros/
    [3] “Project Management”, asignatura, cuatrimestre de invierno, Facultad de Arquitectura, VUT, 2013
    https://www.fa.vutbr.cz/pages/historie_fa.aspx?lang=en&menu=1

  2. Lo Neohaussmanniano y la no democratización.

    El principio del diseño funcionalista asociado a la arquitectura nos afirma que la “forma sigue a la función”. Louis Sullivan, así como el resto de arduos discípulos y seguidores de esta rama arquitectónica de mediados del siglo XX concluyeron que la forma de los edificios sólo debe ser la expresión de su uso o función. Formulación que no es tan obvia y que genera controversia dentro de la profesión, especialmente en relación con el Movimiento Moderno. [1]

    La arquitectura define un arte útil y necesario para la sociedad, así como duradero. No obstante, dada la velocidad de cambio y transformación que se da en el entorno urbano y la ciudad contemporánea, provoca en muchos de sus casos, que la utilidad o uso de la arquitectura mute y cambie con el tiempo. Por ello, entendemos que en muchos casos, la propia existencia del edificio sobrevive a su función. Es en ese contexto de transformación donde la mutabilidad define la buena arquitectura en lo que se refiere como arquitectura flexible o adaptable. Arquitectura que es capaz de dar respuesta a los nuevos programas y planteamientos expuestos por la ciudad y sus usuarios.

    Un ejemplo de ello, planteado y expuesto por Umberto Napolitano en la última conferencia de Arguments, es el encontrado en la tipología tradicional haussmanniana de Paris, de mediados del siglo XIX. Dicha tipología edificatoria respondía al plan desarrollado por Napoleón III para París con el fin de dar una solución a la organización de la ciudad y la vivienda [2]. La ciudad de Paris, como todas las ciudades globales, ha mutado y cambiado sus necesidades. Pese a ello, esta tipología ha sabido adaptarse sin grandes traumas a la contemporaneidad. De este modo, y con el fin de entender qué es lo que hace que un edificio sea flexible, el estudio LAN desarrolló una investigación y análisis gráfico de las edificaciones parisinas que correspondían a dicha tipología.

    Napolitano y su equipo extrajeron tres conclusiones o parámetros que cumplía la tipología haussmanniana: La planta de acceso y la primera se entendían como una y debían ir conectadas por una comunicación independiente a la principal del edificio; a medida que las plantas del edificio se elevan, la altura libre de cada una de ellas se ve reducida; la fachada se plantea como un juego ordenado de huecos (neoclásicos) que no responde ni refleja lo que sucede en el interior. Dicha investigación les permitió desarrollar obras como como el Paris XVII de 40 unidades de vivienda. Edificio neohaussmanniano, que pese a no buscar similitudes plásticas y estéticas con sus predecesores, responde a las mismas características de flexibilidad que le permite adaptarse a los diferentes usos planteados.

    Además de la ya mencionada flexibilidad, esta tipología parisina logró dotar a la ciudad de un carácter propio y sumamente reconocible a todas sus escalas, permitiendo que la ciudad sea identificable desde cualquier ángulo.

    Estas dos características que dotan de gran valor a dicha arquitectura, nos pone en duda la actual corriente democrática participativa llevada a la profesión donde cada individuo o ciudadano forma parte de las decisiones arquitectónicas de la ciudad [3]. ¿Es mejor una arquitectura participativa democrática que una arquitectura absolutista o tiránica? ¿Sucede lo contrario, o la buena arquitectura sucede al margen de dichos condicionantes?

    Es tangible que en periodos oscuros de la historia de la humanidad surge el arte de mayor intensidad y significado, su literatura, su pintura, su música. ¿Ocurre lo mismo con la arquitectura? En este caso, la arquitectura se usa como un arma de poder de la dictadura. Resultados que podemos observar desde el neoyorkinismo de Stalin al monumentalismo del Nazismo, pasando por las vanguardias de Mussolini [4]. La historia nos ha demostrado que la buena arquitectura no tiene por qué ir ligada a un periodo o contexto social estable o democrático. Quizás porque la buena arquitectura es aquella que surge buscando y llevando a su último fin una nueva idea o concepto radical, y esto no es compatible con la participación, donde dicha idea puede quedar diluida. Por lo tanto, ¿cómo debe afrontarse esta nueva corriente? ¿Los resultados cuestionables de la arquitectura participativa es quizás fruto de la incultura arquitectónica generalizada?¿Es posible dicha arquitectura sin la previa educación arquitectónica de los ciudadanos? Pero sobre todo, ¿A quién corresponde dicha obligación de enseñanza?

    Napolitano fue tajante ante tal cuestión: “Participation is a bullshit”.

    Pero este, es un debate para otra ocasión.

    1. Michl, Jan (1995) «Form follows WHAT? The modernist notion of function as a carte blanche“

    2. “El estilo Haussmann” La classe française. https://laclassefrançaise.es/el-estilo-haussmann

    3. “Procesos participativos” Madrid, paisaje urbano. http://madridpaisajeurbano.es/procesos-participativos

    4. “Arquitectura: el arma poderosa de las dictaduras.” Ethic. https://ethic.es/2017/05/arquitectura-arma-dictadores/

  3. Camuflaje: una estrategia de paisaje

    La inserción de una nueva arquitectura en una región poco habitada de características agrestes, es sin duda un desafío, que demanda muchas reflexiones sobre el paisaje, la composición, los impactos, demandas funcionales del programa de la nueva implantación, y sus componentes medioambientales. Napolitano expone, que la estrategia que utilizaron para el edificio EDF Archives Centre en Bure-Saudron Francia, es una arquitectura “camaleón”. Además, explica que el programa condujo a desarrollar una propuesta simple y racional que permita una eficiencia de almacenamiento óptimo para el archivo. [1]

    La idea de construir un diálogo con el paisaje a través de un planteamiento de camuflaje, resulta sugestivo. Por lo cual, surge aquí el cuestionamiento: Es posible crear una arquitectura que tenga esa capacidad de pasar desapercibida.

    Según Napolitano, la idea del edificio surge como consecuencia del programa. En lugar de construir una única planta con varios kilómetros de archivo, propone una construcción alta semi-enterrada con una fachada envolvente que provoque movimiento y levedad. El efecto es difuminar los límites del edificio para reflejar los colores circundantes y las estaciones cambiantes. Este efecto se logra a través de sus materiales. Las placas son de concreto color tierra las cuales contienen miles de dispositivos circulares de acero inoxidable.

    La serie de fotos del edificio a lo largo de las temporadas del año muestran efectivamente los reflejos circundantes, sin embargo, más que tener la capacidad de pasar por desapercibido, como el pequeño réptil camaleón que cambia de color de acuerdo a su estado de ánimo y se camufla en el medio [2], la edificación más bien muestra, unos matices sumamente bien logrados en consonancia con el paisaje. Es el reflejo de una arquitectura que trabaja varios parámetros en su concepción, como son; el lugar, el programa, la construcción, la técnica, el medio ambiente, entre otras variables. El proceso constructivo de la envolvente para lograr la idea de camuflaje es de alta complejidad e innovación tecnológica, además del estudio de eficiencia energética, en relación al impacto positivo en la región y a los altos estándares de calidad ambiental.

    A pesar de que la concepción del proyecto parte de un simple postulado, del parecido morfológico del contexto para fundirse en el paisaje, en este caso específico, resulta paradójico. El edificio es simple y racional como bien menciona su autor, la envolvente recrea las sensaciones del contexto, pero no se pierde totalmente como lo haría el reflejo de un espejo, por ejemplo. Es decir, el edificio en su concepción volumétrica mantiene una identidad propia en contraste con el paisaje, utiliza unos recursos parciales de mímesis, pero no se mimetiza en su totalidad.

    En conclusión, el postulado de fundir la arquitectura con el paisaje está presente en este caso concreto, sin embargo, interesa el trasfondo de esta arquitectura, lo concreto, los procesos constructivos y tecnológicos utilizados para llevar a cabo una idea. Supone detenerse y analizar un paisaje fundido artificialmente en estas fachadas, como respuesta a una implantación consciente a sus propias condicionantes. Observar los cientos de colores, gamas y matices que evocan la envolvente creada a través de un proceso constructivo complejo y experimental.

    [1] Umberto Napolitano. “LAN / Columbia GSAPP New York” (Conferencia: Argument #2, Dual Practices: otras prácticas, otras docencias. Ciclo de Conferencias DPA, ETSAM. Madrid, 21 noviembre, 2018).
    [2] “Camaleones” National Geographic España, consultada 25 de noviembre, 2018, https://www.nationalgeographic.com.es/animales/camaleones

  4. Arquitectura = Arte

    Durante el paso de los años se ha venido discutiendo la naturaleza técnica y artística de la Arquitectura, donde la balanza se inclina hacia un lado o el otro dependiendo del autor que la define; Sin embargo, a diferencia del arte, la arquitectura desde su origen fue creada para cumplir un propósito funcional basado en mejorar la calidad de vida del ser humano.

    En los inicios de la arquitectura el ser humano fue apropiándose de espacios preexistentes que pudieran ser guaridas para protegerse de los peligros y amenazas que pudiera implicar la intemperie. Posiblemente con el asentamiento del hombre en un sitio, fue que este paso de apropiarse de un lugar preexistente, a modificar el espacio y construir uno que respondiera a unas necesidades específicas. De esta manera surge la interrogante de si ¿Todo lo que se construye es arquitectura?, y a su vez, ¿Todo lo que es arquitectura es arte?

    Para la RAE, la arquitectura es el: “Arte de proyectar y construir edificios” (1), definición que a su vez se asemeja a la definición de arte del escritor norteamericano Elbert Hubbard, en su libro Little journeys to the homes of great teachers, “Art is not a thing, it is a way” (2). Donde lo verdaderamente importante no es el objeto, sino el proceso anterior a este.

    La obra de LAN architects es un ejemplo del resultado de concebir la arquitectura como arte, no solo en el proceso, sino también en el resultado final. Dándole a la forma una importancia primordial dentro del proyecto, en donde esta se puede llegar a manifestar de manera de hito, como la Euravenir Tower (3) en Lille, o “desaparecerse” entre los campos de Bure, como el EDF Archives Center (4), o incluso de forma borrosa como en las fotografías de Hiroshi Sugimoto (5).

    Umberto habla de como en el proceso de una obra arquitectónica además del tema “romántico” que es el del diseño, existen también los factores legales, y burocráticos, que son igual de necesarios e importantes para la concreción de un proyecto.

    En conclusión, podemos decir que la Arquitectura es el arte de lidiar con clientes, inversionistas, políticos, presupuestos, tecnología, sociedad, idioma, tiempo, materiales, lugares, mercado etc. Sin que el proyecto pierda la esencia personal de su “creador”.

    1.- http://dle.rae.es/?id=3dyUvi4
    2.- https://www.theatlantic.com/entertainment/archive/2012/06/what-is-art-a-few-famous-definitions-from-antiquity-to-today/258871/
    3.- https://www.lan-paris.com/en/projects/lille
    4.- https://www.lan-paris.com/en/projects/bure
    5.- https://www.sugimotohiroshi.com/new-page-5

  5. La ciudad de la forma

    Umberto Napolitano junto a Benoit Jallon son fundadores de LAN (Local Architecture Network) desde el año 2002. Su estudio trabaja en responder ciertas cuestiones tipológicas, formales y funcionales dentro del territorio urbano, social y arquitectónico contemporáneo. Napolitano [1] habla de la relación directa y fundamental entre forma-ciudad y así nos recuerda que la arquitectura está extremadamente ligada a la ciudad como la describe Aldo Rossi en De l’architettura della città; este libro, al igual que a Umberto, ha marcado en nosotros un antes y un después al momento de percibir la ciudad y da paso a la aproximación de su trabajo dentro de la ciudad de Paris.

    La arquitectura que realiza Napolitano en LAN es mayoritariamente de gran extensión y verticalidad, mezcla diferentes tipologías (vivienda-oficinas, aparcamientos-oficinas, laboratorio-oficinas, unidades de vivienda, hoteles, residencias estudiantiles, etc.), de esta manera, va comparando tejidos urbanos dentro de la forma compacta de la ciudad Parisina a través de los llenos y vacíos entre redes urbanas, bloques y edificios. Por ejemplo, para el proyecto “Paris XVII, 40 housing units” [2], el edificio se convierte en un homenaje a París y a la arquitectura del siglo XIX; la idea es seguir la lógica-trama de la ciudad ya establecida donde el edificio toma la forma del lote y los espacios son ordenados respecto a la tipología requerida (que puede cambiar en el tiempo).

    Umberto insiste en que a través de las formas en arquitectura se puede llegar a conocer los problemas de la ciudad ya que la ciudad es un objeto hecho por el hombre y así es como la metodología aplicada a sus alumnos en el Columbia University GSAPP y en el AA School of Architecture en Londres es relativamente similar a la que trabaja en su estudio. Haciendo paréntesis en su estudio; cabe señalar la calidad de representación, orden y diseño por parte del equipo de LAN, conformado por (pasantes, internistas, modeladores, constructores, arquitectos junior, arquitectos senior, manager de obra, diseñadores gráficos) con aproximadamente 30 personas de ocho diferentes aptitudes son las que conforman la firma de Napolitano y Jallon. Desde su creación en el año 2002 han pasado alrededor de 192 arquitectos que han aportado inmensamente a la creación y base de la firma; es decir, que por año cerca de 12 nuevos arquitectos han estado envueltos, aportado y adquiriendo enseñanzas del estudio desde su creación. Aunque la mayoría de arquitectos que han pasado por LAN han sido estudiantes de la ENSA (Ecole Nationale Supérieure d’Architecture) de varias ciudades de Francia, cabe destacar que una cierta cantidad de arquitectos vienen de diferentes escuelas y áreas de todo el mundo, aportando diversidad y sumándose a las ideas de diseño del equipo.

    Al igual que su equipo que está en constante movimiento, Umberto exalta la frase tomada de Brancusi1 , “toda arquitectura (escultura) es una forma en movimiento” [3] y la lleva al área académica. A pesar de que Umberto no se considera un profesor, nos argumenta que enseña desde su propia concepción de lo que es hacer arquitectura; los trabajos de sus alumnos en la ciudad de París tienen diferentes aproximaciones respecto al contexto, utilizando diferentes herramientas (conceptuales, formales, tipológicas, espaciales) aunque hasta cierto punto algunas propuestas son parecidas entre sí y/o parecen salidos del catálogo de proyectos de la página web de LAN a pesar de la libertad que él dice dar a sus alumnos al momento de diseñar.

    Sin embargo, los proyectos fuera de la ciudad (escala rural) donde el paisaje es remoto y vasto, como el proyecto para “EDF Archives Centre” [3] ubicado en la alejada región de Bure-Saudron en un intento de mimetizarlo (camaleónicamente) con el paisaje, el proyecto dice lo contrario. Hay una monumentalidad desbordante. Materialmente, el vidrio circular y el color terracota usado en las fachadas insinúan una cierta inmersión en el paisaje pero el edificio es tan monumental que se impone totalmente ante él. Por ejemplo, Álvaro Siza para las Piscinas des Marés en Leça da Palmeira en Oporto, creó un límite inteligible entre lo natural y lo artificial a través de un equilibrio formal, espacial y material; Siza enmarca el paisaje (no compite, ni pretende mimetizarse), sólo lo sostiene y representa el paisaje a través de la arquitectura. El edificio de “EDF Archives Centre” [3] a diferencia de los otros en la ciudad (estupendamente formulados y diseñados a raíz de la forma y tipología), tiene la condición rural que se opone a todo lo planteado en su discurso de forma- ciudad que habría que analizarlo a fondo.

    Finalmente, las palabras de Napolitano sobre la arquitectura como algo meramente personal son indiscutibles, como arquitectos e individuos pertenecientes a la ciudad tenemos que preguntarnos ¿Cuál es el mundo que queremos? para así poder extrapolar aquellas necesidades y cuestionamientos a través de la forma que es autónoma a un mundo real arquitectónico donde la forma se corresponda con la ciudad.

    Notas pie de página
    1 Frase tomada de Constantin Brancusi que dice “Toda escultura es una forma en movimiento” la cual Umberto Napolitano reemplaza escultura por arquitectura.

    Bibliografía
    [1] Umberto Napolitano. «Dual Practices». 21 de 2018.
    [2] LAN. « Paris XVII, 40 housing units France», febrero de 2015. https://s3-eu-west-1.amazonaws.com/lan-test/projects/project_files/paris-xvii/LAN_DP_SAUSSURE_EN.pdf?mtime=20160425193637
    [3] LAN. «EDF Archives Centre». https://www.lan-paris.com/en/projects/bure

  6. Lo único y lo múltiple: la ciudad contemporánea y su imagen

    Tras el encargo recibido para compartir su labor como arquitecto, Umberto Napolitano presentaba ante la escuela de arquitectura de Madrid una serie de proyectos extraídos de su trayectoria profesional y académica. Al llegar a su última investigación, un trabajo teórico sobre el urbanismo parisino en actual desarrollo entre la universidad de Columbia y la Architectural Association, confrontaba a los presentes con una imagen de la ciudad.

    El objetivo era alabar las cualidades urbanas de París, gracias a las cuales se podía recoger su esencia a través de una única imagen. Sin embargo, ¿puede decirse que su morfología es responsable de esta unicidad que reconocemos al pensar en el París contemporáneo?

    El estudio de la ciudad, como hábitat generado por el hombre, ha sido acompañado por un conjunto de representaciones, a través de las cuales se ha intentado visualizar su estructura y funcionamiento. La utilización de la palabra visualizar es intencionada, siendo ampliamente mayoritario el uso de aparatos gráficos a la hora de sintetizar sobre dos dimensiones, aunque progresivamente comienza a incorporarse el espacio tridimensional a los modelos virtuales, diferentes cualidades superpuestas en el objeto complejo.

    Frente a los medios de representación clásicos, la aparición de la fotografía trajo consigo una ruptura en la mirada hacia el objeto de estudio y, al igual que su aplicación transformó las fases de observación y documentación del método científico, la ciudad pudo ser registrada sin necesidad de recurrir al código reduccionista del dibujo. Esta herramienta permitía fabricar una representación del medio urbano imprimiendo, sobre una superficie, los haces de luz que de forma directa irradiaban desde él.

    Si la producción de representante se encuentra en el punto de partida de cualquier proceso cognitivo, cuyo fin último es la apropiación de lo real para llegar a su entendimiento, la imagen fotográfica no solo ofrecía una construcción más fidedigna de lo material que los intentos de captación previos, sino que aumentaba la velocidad del proceso hasta hacerlo prácticamente instantáneo.

    Gracias a los avances tecnológicos, el registro fotográfico pronto perdió la exclusividad de los ámbitos académicos, popularizándose a gran escala en una sociedad que avanzaba a ritmo vertiginoso. Un camino paralelo siguió su capacidad de asir la realidad, siendo incorporada a la sociedad como la forma más fiel y pragmática de registrar lo que ocurría ante sus ojos.

    ‘La esencia de la Edad Moderna es la conquista del mundo como imagen. La palabra imagen significa ahora la capacidad de producir representante.’[2]

    Esta afirmación de Martín Heidegger revela que el método de apropiación del exterior sobre el que se sustenta la cultura contemporánea es la imagen y, parece preciso añadir, la imagen fotográfica es la que ha gozado de una mayor eficiencia a la hora capturar y facilitarnos esta conquista de lo real. La fotografía ha siso capaz de multiplicarse hasta abarcar todos los campos registrables, incluyendo una masiva cartografía de la ciudad, desde las vistas a pie de calle a la toma de imágenes por satélite.

    Según afirma Susan Sontag, este ingente número de imágenes, producidas de manera constante en la sociedad contemporánea, ha generado una réplica de lo representado que ofrece una capacidad de control nunca experimentada con otros sistemas de recopilación de información, como por ejemplo la escritura. Y, aunque esté compuesta de fragmentos superpuestos, al compartir entre ellos una misma lógica, su combinación invita a ser percibida de manera unitaria.

    ‘This spurious unity of the world is effected by translating its content into images.’[3]

    La ciudad contemporánea es transmitida a través de la imagen con una continuidad ficticia, a pesar de ello, esta univocidad está incorporada al imaginario global, suplantando, con el significante visual, al significado. Como consecuencia del progresivo desvanecimiento de la frontera entre el objeto y su representación fotográfica, se ha cumplido el temor vivido por los primeros sujetos fotografiados, y no porque la representación se haya apoderado de una supuesta esencia inherente al objeto, sino que, gracias a su poder de persuasión, se ha otorgado a sí misma la cualidad de esencial.

    Esta simulación ontológica posee la capacidad de camuflarse hasta pasar desapercibida dentro de una experiencia cotidiana sobrexpuesta al consumo constante de imágenes. Por tanto, la supuesta virtud unitaria que goza la ciudad de París en nuestro pensamiento no es más que una construcción de esencia-ficción en la cual participan, superpuestos, determinados registros visuales del objeto urbano. En el caso de París, una promiscuidad audiovisual que ha empleado su seducción para fingir lo inherente a lo representado, transmutándose a sí misma como objeto en lo que podría llamarse un sofisticado truco de magia.

    1. Umberto Napolitano “Umberto Napolitano, LAN / Columbia University y Architectural Association” en Conferencias del Departamento de Proyectos Arquitectónicos de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid “Dual Practices. Otras prácticas, otras docencias”, Madrid, 21 de noviembre, 2018.
    2. Heidegger, Martin. “La época de la imagen de mundo” en Caminos de bosque. 1a. ed en «Ensayo», 5a reimp. El libro Universitario. Filosofía y Pensamiento. Ensayo ; 073. Madrid: Alianza, 2008.
    3. Sontag, Susan. “The image-world” en On Photography. Delta Book. New York: Dell Publishing Co, 1979.

  7. La Ciudad y sus Artefactos – El artefacto y su Ciudad

    Se asocia la arquitectura en su mayoría de las veces como un proyecto singular, sin tomar en cuenta la relación con su ciudad. Sin embargo, Aldo Rossi plantea que: “La arquitectura de la ciudad crea la forma de la ciudad y de la forma nosotros podemos considerar los problemas de la ciudad. Por la arquitectura de la ciudad nos referimos a dos cosas diferentes: primero, la ciudad vista como un objeto gigante hecho por el hombre, un trabajo de ingeniería y arquitectura que es largo y complejo, creciendo con el tiempo; segundo, ciertamente más limitados pero todavía cruciales los aspectos de la ciudad, llamándolos artefactos de la ciudad, que como la ciudad misma están caracterizados por su propia historia y en consecuencia por su propia forma.”(1)

    Esto lleva a la lectura de una relación inmediata de las mismas. En la que las dos funcionan en una coexistencia inevitable. La ciudad no puede funcionar sin sus artefactos, por lo tanto, los artefactos no deberían de poder sin su ciudad. Sin embargo, en ocasiones la arquitectura es diseñada sin tomar en cuenta la ciudad en la que se va a posicionar. Se plantea una posición en la que cuando se estudia la ciudad y su historia el diseño es influenciado por algo más profundo que solo la estética y el programa. El programa deja de ser lo elemental en el diseño y se diseña en base a las necesidades constantes de la ciudad que lo ocupan.

    Umberto Napolitano como arquitecto habla de esta correlación entre la ciudad y su arquitectura. Teniendo su estudio en Paris y muchos de sus proyectos en esta misma decide estudiar a Haussmann. (2) Haussmann creo una ciudad con un modelo de arquitectura muy definido, en el que las variaciones son muy pocas. Napolitano reflexiona sobre la facilidad de reconocer Paris desde cualquier ángulo. Al hacer un estudio más profundo sobre el diseño de un edificio particular de Haussmann, Napolitano utiliza las estrategias de diseño descubiertas para uno de sus propios diseños arquitectónicos en Paris. Esta reflexión sobre la influencia que Napolitano tendrá en sus diseños después de una extensa investigación sobre Haussmann y la ciudad de Paris nos hace pensar en limitaciones que la ciudad puede crear al diseñar o por lo contrario si el diseño será una consecuencia de la ciudad con sus características propias que abren al arquitecto nuevos campos de diseño.

    Otro ejemplo en el que Napolitano enfatiza esta relación es en la docencia con su clase titulada “Form, City & Density” que se traduce a “Forma, Ciudad y Densidad”, plantea que los estudiantes aprenderán como usar la ciudad como material, como una fuente de ideas infinitas e historia para desarrollar un proyecto de arquitectura. (3) Es clara la importancia que Napolitano le da a la ciudad en relación con los proyectos arquitectónicos, una relación que influye en entender la ciudad y sus necesidades para así poder proyectar.

    De acuerdo con lo señalado y los ejemplos demostrados, entendemos que la relación que tiene la ciudad con sus artefactos como son llamados por Aldo Rossi es compleja, pero que al lograr relacionarlas se pueden afrontar los problemas de cada aspecto de una manera más coherente. Queda en cuestión si podemos pensar en la ciudad, identificarla y entenderla, desde pedazos pequeños o si solo se puede entender si es vista desde su conjunto entero. Al mismo tiempo si se puede entender un artefacto al entender su contexto o si se tiene que entender por sí solo. ¿Podemos los arquitectos diseñar la ciudad al ir diseñando cada edificio? O a su vez, ¿es la ciudad la que le da las forma y limitaciones a cada proyecto? Desde el lado de los artefactos, ¿Pueden estos ser diseñados sin relación a su ciudad y volverse parte de ella? Queda entender que la relación entre ambas será siempre estrecha, pero a su vez puede cada una funcionar y entenderse desde una mirada singular.

    1. Rossi, Aldo. The Architecture of the City. Cambridge, Mass: MIT Press, 2007.
    2. ABSTRACTION : POWER AND ARCHITECTURE – LAN (Local Architecture Network) Paris. Accessed November 25, 2018. https://www.lan-paris.com/en/writings/catalogue.
    3. «AA School of Architecture, London Form, City & Density, AA Diploma 5 2018-2019.» ABSTRACTION : POWER AND ARCHITECTURE – LAN (Local Architecture Network) Paris. Accessed November 25, 2018. https://www.lan-paris.com/.

  8. Forma y función
    Palabra clave: La elección de la forma; imaginar el movimiento.

    La ciudad es un hecho en la naturaleza, como una cueva, una caballa o un montón de hormigas, pero también es una obra de arte consciente, y contiene en su marco comunal muchas formas de arte más simples y personales. Forma en la ciudad y, a su vez, las formas urbanas condicionan la mente.

    Desde cabaña hasta refugios antiaéreos, desde casa de madera hasta palacio, en este mundo siempre cambiante,no tenemos manera de explorar el diseño en ciertas formas deterministas .Porque la forma no tiene patrón fijo. La ciudad es el resultado de la evolución de que las necesidades de comportamiento de los habitantes que viven aquí. El tipo ‘representa no tanto la imagen de una cosa que se copia o imita perfectamente como la idea de un elemento que debe servir como regla para el modelo [1]. Si hemos estado buscando la forma, el diseño es probablemente una cáscara vacía, o abandonado por los tiempos. Así que tenemos que enfrentarnos a un problema: En el diseño que estamos haciendo, ¿cuáles son los requisitos de diseño? La visión de los residentes ha influido enormemente en el diseño arquitectónico, necesitamos traducir las demandas de los residentes a una forma real.

    El 21 de noviembre de 2018, inauguramos una conferencia de Umberto Napolitano.Es un arquitecto muy carismático con su propia forma de pensar única.Umberto Napolitano estudia muchas cosas diferentes, como las artes visuales, el arte, la literatura y la música, para ayudarlo a pensar, diseñar y hacer que tenga sus propias formas de pensar únicas, tales como:En el proyecto PARIS XVII – 40 LOGEMENTS, el brote busca anticipar las necesidades y los cambios al proponer una reversibilidad total entre un edificio residencial y un edificio de oficinas, el tamaño y la regularidad de las aberturas de puertas y ventanas, que son idénticas en las tres fachadas, crean una imagen general del edificio sin indicar específicamente su uso. [2]

    En mi opinión, esta vista es como el concepto de 《MADE IN TOKYO》:El interés radica en los diversos métodos para crear y utilizar un entorno coherente dentro de la ciudad, junto con las ecologías urbanas que se observan allí. Esto incluye la adyacencia inesperada de la función creada por los híbridos categóricos, la coexistencia de funciones no relacionadas en una sola estructura, la utilización conjunta de varios brotes y estructuras diferentes y adyacentes, o el empaque de brotes y estructuras adyacentes, o el empaque de una ecología urbana poco común en un brote único [3]. En mi opinion, experimentando entre diferentes tipos de edificios, diseñar para proporcionar más posibilidades en el futuro es un enfoque de diseño viable. La forma no es la única respuesta al diseño arquitectónico, el espacio flexible tiene más potencial de desarrollo, y hay más posibilidades de desarrollo en el futuro.

    Borrar escala, tipologías desafiantes y dividir los caracteres que forman sistemas representativos nos permite interpretar la historia. Aunque parece desviarse de la tradición, pero cuando realmente rompemos las cadenas del pensamiento fijo, quizás el diseño del edificio sea más adecuado para la ciudad del futuro.

    Los arquitectos de hoy tienen más batallas que nunca para luchar. En un mundo donde las opiniones prevalecientes no dejan lugar para otras voces, los proyectos se han convertido en nuestros actos de resistencia anteriores. Son oportunidades para establecer precedentes que, como en la ley, podemos citar como Un derecho establecido. No es difícil imaginar que en el tiempo y espacio impredecibles del futuro, pensar en la forma material se convertirá en un pensamiento más profundo, pensando en el deporte y el espacio. Necesitamos funciones para definir el edificio, y necesitamos diseñar una forma espacial que pueda realizar una serie de movimientos funcionales.

    Finalmente, como dijo Umberto Napolitano: “La forma arquitectónica es algo sin un concepto fijo. No es el final de un edificio, sino un nuevo comienzo”, quizás cuando dejemos de lado la forma de estudiar la función y el movimiento espacial, la arquitectura tenga más sentido.

    [1]Aldo Rossi,《The Architecture of the city》
    [2]LAN,PARIS XVII – 40 LOGEMENTS,https://www.lan-paris.com/en/projects/paris-xvii
    [3]Momoyo kaijima,Junzo kuroda,Yoshiharu tsukamoto,《Made in Tokyo》
    [4]LAN, BEGLES-70 HOUSING UNITS,https://www.lan-paris.com/en/projects/begles

  9. Resulta complicado imaginar o conocer a algun arquitecto en el que no aparezca la palabra identidad en alguno sus discursos más frecuentes. Una palabra tan amplia, tan usada y tan capciosa que es difícil asumir o interiorizar en los argumentos más contemporáneos. En el formato global que ha alcanzado nuestra profesión, son muchos los que se enmarcan en ella para hablar de sus trabajo.

    En este caso y apoyándose, como principio de autoridad, en el libro “La Arquitectura de la Ciudad” de Aldo Rossi(1) , Umberto Napolitano plantea su discurso del miércoles pasado, extrayendo una serie de conceptos de este libro “si observamos la ciudad como una pieza de arte, cada vez que intervenimos en ella debemos de completar esta obra de arte..”(2) ,para moldearlos y mostrarnoslo como el planteamiento que le identifica a la hora de enfrentarse a su rutina profesional.

    Desde una visión más amplia de la ciudad, Umberto Napolitano habla sobre la idea de forma como principio de proyecto y no tanto como resultado final, como se sobreentiende en la mayoría de ocasiones. Un principio que, además, redefine a través de la yuxtaposición urbana de la forma de la ciudad con las características históricas económicas y sociales de esta. En su discurso lo resume como una manera de buscar una imagen idónea y actual de la ciudad para sumergirse en un contexto físico.

    Esta estrategia que aborda Umberto Napolitano le permite enfrentarse a los problemas de la ciudad de una manera más lógica y consecuente a lo que esta demanda. Lo que a priori parece una lógica acertada se confirma más adelante en los ejemplos que elige para demostrarlo, desde una estructura que engloba todas la posibles soluciones a largo plazo de un edificio de viviendas, hasta una fachada que recoge toda la parte técnica del edificio y le permite flexibilizar el interior y como consecuencia que este pueda ser dinámico y modificable en el tiempo.

    Frente a los cambios tan rápidos y acelerados que sufre la ciudad contemporánea, el pensamiento de Umberto Napolitano y con el que el se identifica se antoja coherente. Omitir la función como un estado alterable dentro de un edificio para, a través de la forma, concretar un modelo de pensamiento global, ejerciendo una simbiosis mental entre lo urbano y el detalle que puede resultar paradójico.

    Sin embargo, es difícil de imaginar cómo un discurso tan pragmático para adaptarse a la actualidad que nos envuelve tanto a nosotros, como a la ciudad, donde los cambios tan rápidos y acelerados como el paso de un dedo por una pantalla táctil, ofrezca a la vez al arquitecto una identidad, que además él recoge y que en sí mismo el término ofrece cierta característica contradictoria a lo que él quiere mostrar.

    Frente a todo este pragmatismo generado, para resolver con claridad muchos de los problemas que derivan de los proyectos, cabe reflexionar hasta qué punto identificarse en una práctica se puede volver en contra, manifestar un constante cambio en la arquitectura pero no el pensamiento personal puede llegar a derivar una paradoja que con el tiempo no nos permita vislumbrar las necesidades del momento en la ciudad o en la arquitectura.

    (1) Aldo Rossi “La Arquitectura de la Ciudad”
    (2) Cita textual de Umberto Eco en Ciclo de Conferencias Arguments #2 el 21 de Noviembre de 2018

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